Siete años de guerra y nuevos frentes abiertos en una Siria que ya no existe

Siete años de guerra y nuevos frentes en el horizonte en una Siria que ya no existe

La guerra en Siria ha causado más de medio millón de muertos y ha generado más de 5,6 millones de refugiados, dentro de un conflicto que parece no tener fin

Tras siete años de guerra y la caída de Daesh, grupo terrorista insurgente también conocido como ISIS o Estado Islámico, el conflicto béliico en Siria entra en su octavo año centrado en los enfrentamientos en los territorios de Guta y Afrín. Precisamente la intensidad de los combates en Guta Oriental en los últimos días han centrado las portadas de los medios de comunicación. Esos combates también se han recrudecido en lugares como Idlib, Afrín y Der Ez-Zor, dentro de un conflicto que sigue generando miles de muertos y destruyendo las vidas de hombres, mujeres, niños y niñas de Siria.

La guerra en Siria se ha cobrado en siete años la vida de más de 500.000 personas y más de 5,6 millones de personas refugiadas han tenido que desplazarse a países vecinos, la mayor parte de ellos en unas condiciones de pobreza total. Casi 13 millones de personas (poco más de la mitad de la población) necesitan urgentemente ayuda humanitaria. Aunque la caída del “califato” de Daesh el pasado mes de diciembre genero una gran alegría, se evaporo en solo unos días al ver como el conflicto continuaba, permitiendo a todas las fuerzas implicadas acometer nuevas operaciones militares para consolidar sus zonas de influencia.

Siete años de guerra y nuevos frentes en el horizonte en una Siria que ya no existe

Esta guerra, que inicialmente fue un levantamiento popular para buscar reformas y apertura en mitad de las “primaveras árabes”, se extendió en el 2011 a Egipto, Libia, Túnez y Yemen, convirtiéndose pronto en una guerra civil. Ante la tremenda represión ejercida por Bashar Al Assad, quien empleo desde un principio y de forma contundente la fuerza para lograr mantener su posición, los manifestantes terminaron respondiendo con las armas. Esas manifestaciones derivaron en una guerra civil que con el paso de los años se ha convertido en una pequeña guerra mundial, donde países como Rusia e Irán se han posicionado con el Gobierno sirio y naciones como Arabia Saudí, Catar, Estados Unidos y Turquía apoyan a los distintos grupos de una oposición con un carácter cada vez más islamista.

Israel también ha tenido parte directa en este conflicto, al bombardear en Siria objetivos relacionados con Irán o la milicia libanesa de Hizbolá. Hay que recordar que estos son sus dos grandes enemigos, y que están en esta guerra para apoyar al presidente sirio Bashar Al Assad. Después de siete años de guerra Al Assad continua como presidente, y aunque desde un punto de vista militar se le podría considerar el vencedor del conflicto, el hecho es ya no tiene poder en todo la nación. Lo que si ha quedado claro a estas alturas es la incapacidad de la ONU para poder solucionar este tipo de crisis internacional.

Zonas como Alepo, Deir Ezzor, Homs, Kobane, Palmira o Raqa ya han sufrido el cruel castigo de esta guerra, pero otras localidades ya se encuentran en el horizonte en una guerra que desgraciadamente sigue adelante.

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