Estado de emergencia de un año tras el derrumbe del puente de Génova

Puente Morandi en Génova (Italia)

El Gobierno italiano declara el estado de emergencia tras el derrumbe del puente de Génova

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, declara el estado de emergencia que durará un año, después de que el número de fallecidos tras el derrumbe del puente Morandi (Génova, Italia) ascienda ya a 39. Mientras continúan las labores de rescate con un contingente de 10.000 personas, entre lo que se incluyen 400 bomberos, Conte anunciaba el estado de emergencia. Los temores de que la estructura restante pueda colapsar, han llevado a la evacuación de unas 630 personas que viven cerca del puente Morandi.

Los fiscales italianos no creen que la tragedia haya sido un accidente, y ya están centrando su investigación en posibles fallas en el diseño o en un mantenimiento inadecuado. Así lo afirmó el fiscal de Génova, Francesco Cozzi, ante los medios de comunicación:

“No sé si hay responsabilidad. Por supuesto que no fue un accidente”.

El ministro de Transporte de Italia, Danilo Toninelli, pidió previamente a la alta dirección de Autostrade per L’Italia, empresa encargada de gestionar el puente, que renuncie, y dijo que su concesión debería ser revocada. La firma ha dicho que el CEO y el presidente no tienen la intención de renunciar. El puente Morandi levantado hace 51 años, se derrumbó el pasado martes tras una violenta tormenta. Como resultado del colapso más de 30 coches y tres camiones se precipitaron al vacío.

Puente Morandi en Génova (Italia)

La cantidad de víctimas podría haber sido mucho mayor si no hubiera sido por la reducción del tráfico. El martes fue víspera de las vacaciones de verano más importantes de Italia. El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, declaró que entre los fallecidos se  encontraban tres niños, de ocho, 12 y 13 años, y que aún faltan por localizar un número desconocido de personas.

Todas las celebraciones planeadas para este verano en la zona fueron suspendidas hasta el 20 de agosto como una señal de respeto. Además de gestionar los esfuerzos de rescate, los equipos de rescate que trabajan para hacer frente al colapso se enfrentan a otros dos problemas urgentes. El temor de que las tuberías de gas en el área comiencen a tener fugas después del impacto y que la ciudad, propensa a inundaciones, pueda tener una nueva crisis si los restos no se eliminan pronto.

Los escombros amontonados y las enormes secciones de carreteras que se encuentran en el lecho seco del río, podrían convertirse en una represa en cuestión de horas si las fuertes lluvias golpean la ciudad portuaria del Mediterráneo, lugar en el que residen 600.000 habitantes.