La OTAN se prepara ante la amenaza de una nueva Guerra Fría en el mundo

OTAN se prepara ante la amenaza de una nueva Guerra Fría en el mundo

Rusia y China han estado durante los últimos 15 años modernizando su Ejército, y suponen la principal amenaza de una nueva Guerra Fría en el mundo

Tras la eliminación del límite establecido de dos mandatos para gobernar en China, que permitirá a Xi Jimping regir de forma indefinida, y la cuarta victoria consecutiva de Putin en la elecciones de ayer en Rusia (gobernará 6 años más) con una mayoría brutal, la amenaza de una nueva Guerra Fría se cierne sobre el mundo. Tal y como ya sucedió con Alemania y Rusia en la década de los años 30 del siglo pasado, dos grandes potencias militares y económicas como Rusia y China, que nunca han ocultado sus ambiciones totalitarias y expansionistas, poseen la capacidad para gobernar al resto del planeta.

Xi Jimping ha logrado con el respaldo total de su propio partido la perpetuidad en el poder, transformando al gigante asiático en la segunda potencia mundial bajo un sistema liberal autoritario, modelo muy parecido al que Putin quiere implantar en el que se supone que será su último mandato. Ambas potencias han realizado en la última década y media un esfuerzo militar sin precedentes, provistos en la actualidad de un arsenal militar nuclear y convencional tanto en tierra como en el espacio.

Aunque los países concentraron a comienzos de este siglo todos sus esfuerzos en la lucha contra el terrorismo islámico, tras los atentados del 11-S en Estados Unidos, la lista de prioridades en cuanto a peores amenazas ha cambiado. Sin dejar de lado la lucha contra los atentados yihadistas en Occidente, desde la Estrategia Nacional de Defensa estadounidense se establece que Rusia y China pueden crear un conflicto convencional. Tras el final de la Guerra Fría, estas dos potencias han desafiado durante varios años el orden internacional establecido.

OTAN se prepara ante la amenaza de una nueva Guerra Fría en el mundo

Rusia y China siguen renovando su Ejército, y Vladimir Putin recientemente anunció que ya disponen de un nuevo armamento nuclear con un “alcance prácticamente ilimitado” que superaría el escudo antimisiles de la OTAN. Desde el Departamento de Estado, el Pentágono y la OTAN se tiene claro que a corto plazo la mayor amenaza es Rusia. Ante la intervención militar rusa en Ucrania y la invasión de la Península de Crimea en el 2014, se han acelerado los planes de riesgo de la Alianza. Así lo atestigua el despliegue el año pasado de 3.000 soldados estadounidenses en suelo europeo por primera vez desde la Guerra Fría, dentro de un plan estratégico estadounidense para defender el continente ante la posibilidad de un ataque ruso.

Las continuas incursiones por aire y mar de Rusia sobre Europa, son una forma estratégica de intimidar a los europeos, y la intervención en la guerra de Siria y los lazos de colaboración con Irán, Corea del Norte, Venezuela, son una prueba de que el objetivo es lograr desestabilizar el mundo occidental. China continua con su ambicioso esfuerzo militar, mientras se da prisa por terminar la construcción de islas artificiales en su principal área de expansión, el mar de China.

El objetivo es poder acceder a las importantes reservas de petróleo de la región a costa de Japón, Taiwán y Vietnam. La idea de expansión china es muy evidente cuando observamos como mientras en Europa se construye un buque de guerra o un avión de combate, en China se construyen 3 y 5 respectivamente. Desde la caída de la U.R.S.S. no se había generado un momento más crítico en términos de seguridad, y la amenaza de una guerra retumba en ambos lados del Atlántico.

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